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HABLAR DE LA

GLÁNDULA PINEAL?

Históricamente se sabe de su existencia desde el año 300 A.C., cuando los médicos griegos Herófilo de Alejandría y Erasistrato la bautizaron de esa manera, al observar su semejanza con una piña de pino. Más tarde, René Descartes, ya en el siglo XVII, la calificó como "el asiento del alma" y se refería a ella como "el principio activador psíquico y somático". En distintas culturas ancestrales esta glándula ha representado un rol primordial en temas científicos, espirituales y biológicos, es por ello que algunas culturas le han concebido como un símbolo sagrado; el "Tercer Ojo" en la cultura oriental; la "Visión de Cíclope" de acuerdo con la masonería: la "Cueva de Brahma" para los budistas; y, el "Ojo de Horus" según los egipcios.

La pineal forma parte de las glándulas endocrinas, su tamaño no es mayor al de una lenteja, pesa aproximadamente 130 mg y se encuentra ubicada entre los dos hemisferios al centro de nuestro cerebro; controla todos los centros neuroendocrinos del hipotálamo y, en consecuencia, todos los factores liberadores e inhibidores que hacen funcionar el organismo, también es la encargada de transmitir la información lumínica captada por la retina, de moda que se activa para la fabricación de melatonina cuando el organismo no capta la presencia de luz.

Derivada de la serotonina, la melatonina es conocida popularmente como la "hormona de la eterna juventud", ya que es responsable de regular el proceso de envejecimiento desde que nacemos, ayuda a dormir mejor, reduce migrañas y refuerza el sistema inmunológico, aumentando nuestras defensas naturales, preservándonos así de los agentes patógenos, cuyo rol el provocar las enfermedades o afecciones del organismo en general (gripes, resfriados, etc.) y en particular de aquellas típicas del envejecimiento: cáncer, alzheimer, patologías, cardiovasculares y autoinmunes.

 

Estudios científicos señalan  que la glándula pineal se encuentra activa de forma natural hasta los siete años, y a partir de esta edad comienza a calcificarse, mermando su funcionalidad, es por ello que anteriormente la medicina moderna afirmaba que este órgano era inútil; e importante destacar que en la actualidad existen factores en nuestra vida cotidiana que intensifican y acelera su calcificación sin que seamos conscientes de ello, tal es el caso de la ingesta no natural del flúor que encontramos en la pasta de dientes, en la sal refinada y algunas veces en el agua potable.